09 Feb Recuperar territorios: una inversión ambiental, social y económica de largo recorrido
Recuperar territorios: una inversión ambiental, social y económica de largo recorrido
La recuperación de suelos y aguas contaminadas se ha convertido en uno de los grandes retos ambientales y territoriales de las próximas décadas. Antiguas zonas industriales, vertederos clausurados o espacios degradados por actividades pasadas representan hoy no solo un pasivo ambiental, sino también una oportunidad estratégica para el desarrollo sostenible.
Hay que considerar que estas zonas urbanas dónde el suelo es muy valioso para alojar nuevos equipamientos como escuelas, hospitales, parques y zonas con espacios comunes, viviendas… se debe asegurar el bienestar de la gente y esto pasa por regenerar el subsuelo.
Lejos de ser una actuación puntual, la remediación ambiental es un proceso técnico complejo que combina diagnóstico, intervención y seguimiento a largo plazo. Su objetivo no es únicamente eliminar contaminantes, sino garantizar que el territorio pueda recuperar usos seguros y compatibles con su entorno y su comunidad.
Un suelo contaminado limita el desarrollo urbanístico, económico y social de un territorio. Su recuperación permite desbloquear espacios que, de otro modo, quedarían inutilizados durante décadas. Zonas industriales en desuso pueden transformarse en áreas productivas, espacios naturales o infraestructuras verdes que aportan valor real al territorio.
Además, estos procesos reducen riesgos para la salud humana, mejoran la calidad ambiental y contribuyen a una planificación territorial más eficiente, alineada con los objetivos de sostenibilidad y economía circular.
La descontaminación tiene un efecto directo sobre los ecosistemas. La mejora de la calidad del suelo y del agua favorece la recuperación de funciones ecológicas básicas y permite que la biodiversidad vuelva a establecerse de forma progresiva. Este proceso, basado en criterios científicos y técnicos, es clave para restaurar equilibrios ambientales alterados durante años.
El seguimiento ambiental posterior a la remediación resulta fundamental para garantizar la estabilidad de los resultados y la seguridad de los nuevos usos del suelo.
Cada proyecto de recuperación es único y debe abordarse desde un conocimiento profundo del emplazamiento, su historia y su contexto. La caracterización del terreno, la selección de tecnologías adecuadas y la gestión de los riesgos asociados son fases críticas para asegurar el éxito de la actuación.
Podemos encontrarnos zonas antiguas industriales que presentan problemas de malos olores y filtraciones de agua contaminada como consecuencia de una mala recuperación de suelo. O empresas en expansión que quieren crecer de forma responsable y asumen los pasivos ambientales del pasado para que entiendan que tienen que generar riqueza en entornos saludables.
Un suelo contaminado afecta al ciclo del agua La portabilidad se ve amenazada por la presencia de contaminantes en el agua y el subsuelo.
Es por esto, que en ESOLVE abordamos la recuperación ambiental desde una perspectiva integral, combinando ingeniería, consultoría y seguimiento ambiental para ofrecer soluciones adaptadas a cada caso. Nuestro objetivo es convertir espacios degradados en territorios funcionales, seguros y con futuro.
La recuperación de suelos y aguas no es solo una respuesta a un problema del pasado, sino una herramienta clave para construir territorios más resilientes, sostenibles y preparados para los retos ambientales del presente y del futuro.
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