02 Oct ¿Qué son las PFAS y por qué suponen un reto ambiental?
¿Qué son las PFAS y por qué suponen un reto ambiental?
Las PFAS se han convertido en los últimos años en una preocupación a nivel sanitario y medioambiental. Son un grupo muy amplio de sustancias químicas que llevan décadas utilizándose por sus propiedades y que hoy empiezan a plantear preguntas importantes a muchas industrias.
¿Dónde están? ¿Pueden estar presentes en nuestros procesos? ¿Pueden llegar al agua o al suelo? ¿Cómo se detectan? Y, si aparecen, ¿se pueden eliminar?
No siempre es fácil responder a estas preguntas. Las PFAS forman una familia muy extensa de compuestos, con comportamientos diferentes, y su elevada persistencia hace que su gestión sea un reto tanto para la industria como para quienes trabajamos en la protección del medio ambiente. Por eso, conocerlas es el primer paso.
¿Qué son las PFAS?
PFAS es el nombre que recibe una gran familia de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas. Son compuestos químicos sintéticos que se utilizan desde hace décadas en numerosas aplicaciones industriales y productos de consumo.
Todas ellas tienen algo en común: contienen enlaces entre átomos de carbono y flúor. Estos enlaces se encuentran entre los más resistentes de la química orgánica y son, precisamente, los que dan a las PFAS algunas de sus propiedades más útiles: resistencia al calor, al agua, a las grasas o a la degradación.
El problema es que esa misma estabilidad que resulta tan útil en un producto puede convertirse en un problema cuando estas sustancias llegan al medio ambiente.
Algunas PFAS pueden permanecer durante largos periodos de tiempo sin degradarse fácilmente. De ahí que se hayan popularizado términos como «químicos eternos» o forever chemicals. La ECHA, Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas considera las PFAS una familia de sustancias con una elevada persistencia y plantea medidas para reducir sus emisiones al medio ambiente.
Y aquí empieza el reto: no estamos hablando de una única sustancia, sino de una familia muy amplia de compuestos, con características y comportamientos diferentes.
¿En qué productos y actividades podemos encontrar PFAS?
Aunque en los últimos años hemos oído hablar de las PFAS sobre todo por su presencia en productos de consumo, su utilización también está relacionada con numerosas actividades industriales.
Podemos encontrarlas, entre otras aplicaciones, en:
- Recubrimientos y utensilios antiadherentes.
- Tejidos impermeables y antimanchas.
- Determinados cosméticos y productos de cuidado personal.
- Pinturas, recubrimientos y otros productos industriales.
- Espumas utilizadas en la extinción de incendios.
- Procesos industriales en los que se necesitan propiedades de resistencia al agua, al calor o a las grasas.
La EFSA, Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria recoge, entre otras, aplicaciones en utensilios antiadherentes, envases alimentarios, prendas hidrorrepelentes y espumas contra incendios. También señala que las PFAS pueden liberarse al medio desde instalaciones de fabricación, vertederos o plantas de tratamiento de aguas residuales.
Esto es importante porque una empresa no tiene por qué estar utilizando directamente una sustancia identificada como PFAS para que exista una posibilidad de presencia en alguno de sus flujos.
Puede estar relacionada con una materia prima, un producto auxiliar, un recubrimiento, un proceso o incluso con actividades que no forman parte directamente de la producción.
Por eso, cuando hablamos de PFAS en la industria, la primera pregunta no debería ser únicamente, ¿tenemos PFAS?, sino también, ¿dónde podrían estar y cómo podrían llegar al medio?
¿Por qué preocupan las PFAS? ¿Qué impacto tienen en la salud?
La preocupación por las PFAS tiene dos vertientes: la sanitaria y la ambiental.
No todas las PFAS presentan el mismo comportamiento ni el mismo perfil de riesgo. Algunas de las sustancias más estudiadas, como el PFOA o el PFOS, han sido objeto de numerosas investigaciones y evaluaciones por parte de organismos científicos y reguladores.
La evidencia disponible indica que la exposición a determinadas PFAS puede estar relacionada con diferentes efectos sobre la salud. La EFSA considera la disminución de la respuesta del sistema inmunitario a la vacunación como el efecto crítico utilizado en su evaluación de PFOA, PFOS, PFNA y PFHxS. También se han estudiado otros efectos, como el aumento de los niveles de colesterol y las consecuencias relativas a ello que puede generar.
Pero todavía queda mucho por conocer. La enorme cantidad de compuestos que forman esta familia hace que no tengamos el mismo nivel de información para todos ellos, y tampoco conocemos completamente qué puede ocurrir cuando existe una exposición simultánea a diferentes PFAS.
Esto no significa que debamos esperar a tener todas las respuestas para actuar. Precisamente la persistencia de estas sustancias hace que la prevención y el control sean especialmente importantes.
¿Qué impacto tienen las PFAS en el medio ambiente?
Aquí es donde las PFAS plantean un problema especialmente complejo.
A diferencia de otros contaminantes que pueden degradarse con relativa facilidad, determinadas PFAS pueden permanecer durante mucho tiempo en el medio. Además, algunas presentan una elevada movilidad y pueden desplazarse a través del agua y del suelo.
Esto significa que una contaminación que se origina en un punto concreto puede acabar afectando a otros medios.
Por ejemplo, un PFAS presente en un agua residual puede llegar a una estación de tratamiento. Una sustancia que no sea retenida adecuadamente puede continuar su recorrido. Del mismo modo, una liberación al suelo puede acabar afectando a las aguas subterráneas.
Y aquí aparece una dificultad añadida: las PFAS pueden encontrarse en concentraciones muy bajas. Detectarlas requiere métodos analíticos adecuados y, sobre todo, saber qué se está buscando.
Por eso la caracterización es tan importante. Antes de pensar en cómo eliminar una contaminación, necesitamos entenderla.
¿Cómo pueden llegar las PFAS al agua?
Las vías de entrada pueden ser muy diferentes y dependen de cada actividad.
En una industria pueden estar relacionadas con materias primas o productos utilizados durante el proceso. También pueden aparecer en aguas residuales, aguas de proceso o corrientes generadas durante determinadas operaciones. En otros casos, el origen puede estar en actividades anteriores, en instalaciones contra incendios o en una contaminación histórica del suelo que haya terminado afectando a las aguas subterráneas.
Esto hace que encontrar PFAS en un agua no siempre permita identificar inmediatamente su origen. Hay que reconstruir el recorrido: conocer la actividad, revisar los materiales y procesos utilizados, analizar las aguas y, cuando sea necesario, estudiar también el suelo y el subsuelo.
No se trata solo de encontrar una PFAS. Se trata de entender de dónde viene, hacia dónde puede ir y qué puede ocurrir si permanece en el medio.
Para ESOLVE, este enfoque forma parte de una visión más amplia de la gestión ambiental: actuar sobre el problema desde su origen y no únicamente cuando la contaminación ya ha llegado al medio. Es también el enfoque que aplicamos en nuestros trabajos de ingeniería del subsuelo y obra medioambiental.
¿Por qué las PFAS son tan difíciles de eliminar?
Las PFAS presentan un reto particular para el tratamiento del agua debido a la elevada estabilidad de sus enlaces químicos, con otra dificultad que a veces se pasa por alto: no todas las PFAS son iguales. Su estructura, longitud de cadena, concentración y comportamiento el en el agua pueden ser diferentes, además de las distintas características de la propia agua, como su composición, materia orgánica, sales y otros contaminantes emergentes. Todos estos condicionantes pueden influir en el funcionamiento de un tratamiento.
Por eso no existe una única tecnología que sea la mejor solución para todos los casos. Entre las tecnologías que pueden utilizarse para retirar PFAS del agua se encuentran el carbón activado granular, las resinas de intercambio iónico y diferentes procesos de membrana. Son soluciones que pueden ser muy útiles, pero hay que tener en cuenta qué ocurre con las PFAS una vez retiradas del agua: pueden quedar concentradas en otro flujo o residuo que habrá que gestionar. Esta diferencia es importante: retirar una PFAS del agua no siempre significa destruirla.
Existen también tecnologías orientadas a la destrucción de estos compuestos, entre ellas determinados procesos de oxidación avanzada. Su aplicación y eficiencia dependerán de las características de cada caso.
En ESOLVE trabajamos en el desarrollo y aplicación de tecnologías para afrontar retos relacionados con contaminantes emergentes como las PFAS. Nuestra línea de investigación y desarrollo (I+D+i) combina diagnosis avanzada, investigación aplicada y desarrollo tecnológico.
Y también contamos con experiencia en proyectos reales de tratamiento de PFAS. En el proyecto europeo de eliminación de PFAS LIFE-SOURCE, por ejemplo, ESOLVE diseño y construyó equipos de tratamiento a gran escala para la remediación de aguas subterráneas contaminadas, combinando diferentes tecnologías como resinas de intercambio aniónico, fraccionamiento de espuma activa y oxidación electroquímica.
Pero incluso en estos casos, la tecnología no es el primer paso. Antes de decidir cómo tratar un agua contaminada, es necesario saber qué PFAS están presentes, en qué concentración y cómo es la matriz que queremos tratar. No hay una solución que sirva para todo. Hay que entender primero el problema.
¿Qué puede hacer una industria ante el reto de las PFAS?
La regulación europea está avanzando hacia un mayor control de estas sustancias y cada vez son más las actividades que tendrán que prestar atención a su posible presencia.
En marzo de 2026, los comités científicos de ECHA respaldaron una propuesta de restricción a escala de la Unión Europea, con determinadas excepciones y medidas para minimizar las emisiones. El proceso regulatorio continúa avanzando.
Pero esperar a que aparezca una obligación concreta puede no ser la mejor estrategia.
Para una empresa, anticiparse puede significar revisar dónde pueden utilizarse PFAS, identificar posibles vías de entrada al agua, conocer qué sustancias pueden estar presentes en sus procesos y establecer controles que permitan detectar un problema antes de que se convierta en una contaminación mayor.
Y si las PFAS ya están presentes, el camino empieza por otro sitio: caracterizar la contaminación.
¿Qué compuestos hay?,¿En qué concentraciones?, ¿Dónde están?, ¿Cómo se están desplazando?, ¿Qué riesgo existe?, ¿Qué tratamiento puede funcionar en esas condiciones? Son preguntas diferentes, y responderlas bien es lo que permite tomar después buenas decisiones.
En este sentido, la depuración de aguas de ESOLVE aborda el tratamiento de aguas residuales, subterráneas y de proceso teniendo en cuenta precisamente la necesidad creciente de tratar contaminantes como PFAS, fármacos y otros contaminantes emergentes.
El futuro de la gestión ambiental del las PFAS
La gestión de los PFAS está entrando en una nueva etapa.
Durante años, gran parte del esfuerzo se ha centrado en identificar determinados compuestos y establecer límites para su presencia. Pero la enorme diversidad de PFAS y su persistencia hacen cada vez más evidente que el problema no puede abordarse únicamente compuesto a compuesto cuando la contaminación ya está presente.
La regulación europea está impulsando este cambio. Además de la propuesta general de restricción de PFAS, ya existen restricciones específicas para determinados grupos y usos. ECHA, por ejemplo, recoge restricciones para determinadas sustancias PFAS y señala que la restricción de PFAS en espumas contra incendios comenzará a aplicarse en octubre del 2026.
Para la industria, esto significa que será cada vez más importante conocer qué sustancias se utilizan, cómo pueden llegar al medio y qué alternativas y soluciones existen.
También significa que será necesario acercar dos conocimientos que durante mucho tiempo han trabajado de forma más separada: el conocimiento del proceso industrial y el conocimiento ambiental.
La industria conoce su proceso. Los especialistas ambientales podemos ayudar a entender qué ocurre cuando las sustancias salen de ese proceso y llegan al agua, al suelo o al subsuelo. Y esa colaboración será cada vez más importante.
De hecho, en ESOLVE trabajamos también en esa conexión entre conocimiento científico y aplicación práctica. En 2026 hemos iniciado una colaboración con el CSIC para profundizar en el análisis de aguas contaminadas con PFAS y en el conocimiento de su comportamiento en condiciones reales.
Porque la solución no empieza cuando aparece una PFAS en un análisis. Empieza antes, entendiendo dónde puede estar y cómo puede llegar al medio. Y cuando el problema ya existe, empieza por caracterizarlo bien para poder decidir cómo actuar.
Las PFAS nos obligan, en definitiva, a cambiar un poco la forma de mirar la gestión ambiental. No se trata únicamente de cumplir un límite o de instalar un tratamiento. Se trata de conocer el problema, prevenir cuando todavía estamos a tiempo y encontrar la solución adecuada cuando la contaminación ya está ahí. Y en ese camino, entender qué tenemos delante es siempre el primer paso.
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