28 Sep Los parques de energía renovable miran al suelo
Los parques de energía renovable miran al suelo
Un correcto estudio del terreno determina la viabilidad de los proyectos de plantas solares fotovoltaicas y parques eólicos.
Las energías renovables han ido tomando fuerza en los últimos años impulsadas por la concienciación de toda la sociedad de la necesidad de proteger el entorno y las políticas públicas desarrolladas. Está claro que los combustibles fósiles tienen poco desarrollo ya y que las energías verdes son el futuro. Cada vez estamos más acostumbrados a ver parques fotovoltaicos o eólicos en el paisaje, pero desconocemos dónde pueden construirse. ¿Cualquier lugar sirve para instalar un parque de energía renovable? No, existen una serie de condicionantes legales y técnicos que definen qué terrenos son válidos para este tipo de instalaciones.
El gobierno catalán en el decreto ley 16/2019, de 26 de noviembre, de medidas urgentes para la emergencia climática y el impulso a las energías renovables establece los criterios para la instalación de plantas eólicas y fotovoltaicas. El primero de ellos es que la instalación no afecte significativamente al entorno, es decir, al patrimonio natural y cultural de la zona, así como su biodiversidad. En este sentido, existen ciertos espacios naturales protegidos que se consideran, a priori, no compatibles con este tipo de instalaciones. El texto también exige la adecuación del parque a los objetivos de ordenación territorial y paisajística, así como la minimización del impacto territorial que pueden generar tanto los nuevos accesos a la instalación como las líneas eléctricas.
Para cumplir con los requisitos ambientales es fundamental realizar un correcto Estudio de Impacto Ambiental (EIA) que identifique y valore los posibles impactos al medioambiente del proyecto.
El suelo juega un papel destacado en la evaluación de la viabilidad de las instalaciones, tanto desde el punto de vista urbanístico como desde el ambiental y técnico. Por un lado, la construcción de un parque fotovoltaico o eólico puede tener impacto sobre el terreno, así que dentro del EIA debe incluirse un apartado especial de afectación al suelo. Por otro lado, es necesario un estudio detallado de las características geológicas del emplazamiento para asegurar la viabilidad y durabilidad del proyecto y optimizar los recursos necesarios para llevarlo a cabo.
A menudo estos estudios se hacen de manera superficial o sin la supervisión de profesionales expertos en la materia, lo que puede resultar contraproducente una vez arrancado el proceso de construcción. ESOLVE es una consultoría medioambiental experta en la investigación de suelos y, además, cuenta con un departamento de geología y geotecnia que tiene una amplia experiencia en estudios de análisis y caracterización del terreno, por tanto, puede realizar ambos estudios con el rigor necesario, ofreciendo un servicio integral y de calidad.
En el estudio geotécnico hay varios puntos clave a tener en cuenta antes de instalar un parque eólico o fotovoltaico. Uno de ellos es el de las cimentaciones, que en el caso de los parques eólicos resulta especialmente importante debido a las altas cargas aplicadas. Es importante conocer bien las características del suelo donde debe ir la instalación para determinar qué tipo de cimentación es la más adecuada. También conviene tener en cuenta aspectos como los riesgos geológicos de la zona, como deslizamientos, seísmos, inundaciones, etc. Otros aspectos como la corrosividad pueden afectar a los materiales utilizados en la construcción y perjudicar su durabilidad.
Todo el análisis y la caracterización del terreno supone una optimización de recursos ya que un estudio geológico-geotécnico incompleto puede provocar importantes sobrecostes en la ejecución del proyecto.
Los parques de energías renovables se multiplican en el paisaje y, con ello, cobra más importancia la necesidad de mirar al suelo, un vector clave en el éxito de estas instalaciones.
Ahora que la COVID-19 nos ha hecho pasar más tiempo en casa, la elección de la vivienda ha ganado peso para la mayoría de las personas. El confort del hogar se puede medir en base a diferentes aspectos, desde la ubicación al espacio, la luz, el diseño, etc., pero hay algo en lo que poca gente piensa a la hora de elegir casa: la calidad del suelo sobre el que está construida y los posibles contaminantes que puede contener y que afectan a la salud.
Un ejemplo es el caso del gas radón en edificios, que ha sido regulado recientemente por el Código Técnico de la Edificación (CTE). El radón es un gas radioactivo de origen natural que en espacios cerrados puede registrarse concentraciones elevadas, accediendo a través de grietas o fisuras en el hormigón de los cimientos de una casa. Al ser incoloro, inodoro e insípido es muy difícil de detectar, por lo que se acumula en el interior de las viviendas y pone en riesgo la salud de las personas que las habitan, ya que puede provocar cáncer, de hecho, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el gas radón se sitúa como la segunda causa más común de cáncer de pulmón, después del tabaco.
Como cada 5 de junio ESOLVE quiere celebrar el Día Mundial del Medioambiente manteniendo su compromiso con el cuidado del entorno. La compañía ha adoptado varias medidas de desempeño ambiental en el último año que han conseguido hacer más sostenible la actividad de la empresa.







El proyecto se ha dividido en diversas fases, una primera más analítica en la que revisó toda la documentación contractual y geológica-geotecnia y se analizó la estabilidad de los taludes y la cimentación de los rellenos. Después vino la parte de diagnóstico en la que se estableció los problemas que dificultaban la estabilidad. A partir de ahí, se recomendó realizar prospecciones geotécnicas necesarias y complementarias y se diseñaron las soluciones de estabilidad y prescripciones técnicas de ejecución. ESOLVE también se encargó de la asistencia técnica durante la ejecución del movimiento de tierras y de los diseños.

